III Domingo Ordinario
25 de enero de 2026
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenas tardes queridos hermanos. Sean todos bienvenidos a la Casa del Señor para celebrar juntos la santa Misa en el tercer domingo del tiempo ordinario.
Este día retomamos la lectura del evangelio de San Mateo, el cual nos acompañará durante todo el presente ciclo litúrgico. Hoy comienza Jesús eligiendo a sus primeros discípulos.
De pié, por favor y a una voz, digamos la antífona de entrada.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 95. 1. 6
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.
Canto de entrada
Estrofa 1
Entraré, entraré,
entraré a su presencia
en libertad por su amor
el espíritu me lleva.
Al trono de la gracia
para adorar cara a cara
sí al Dios vivo, adorar
libre soy, libre soy, para entrar
DEN AL SEÑOR SUS ALABANZAS
Den al Señor sus alabanzas,
denle poder honor y gloria.
a una voz canten un himno al Señor.
Den al Señor sus alabanzas
denle poder honor y gloria.
a una voz canten un himno al Señor.
En siete días creo Dios al mundo,
Adan peco y perdio el cielo.
Jesús vino a redimirnos.
Murío en la cruz y nos salvo.
A Moisés Dios dijo: "haz mi pueblo libre;
yo sere tu guia, siempre sigueme".
Salidos ya de Egipto, y el mar pasado
cantaron y bailaron, se llenaron de jubilo.
Jesús dijo a Pedro: "ven te llamo GC
el camino es duro, mas ire contigo".
Pedro respondio: "Soy un pecador",
tiro su red y hacia el Señor corrio.
VAMOS
Vamoooooooos, vamos al altar
que en Cristo tenemos nuestra alegría
y nuestra juventud la, la, la, la, la.
la lara la la la, la, la, la, la
Cristooooooo, nos ofrecera
su verdad y vida con su palabra
cantaremos ya la, la, la, la, la.
la lara la la la, la, la, la, la
Gloriaaaaaa, al Dios del amor
que nos ha reunido en torno a su mesa
para ser nuestro pan la, la, la, la, la.
la lara la la la, la, la, la, la
Cantaaaaaa, ha Cristo Jesús
que ha resucitado ya victorioso
presente aquí esta la, la, la, la, la.
la lara la la la, la, la, la, la
COMO DAVID
Como David ante el Señor,
cantare en adoración,
al Rey mi salvador.
Con el pandero le alabaré,
con mis manos bendeciré
al Rey mi salvador.
Vengo a ti ahora en adoración,
cantaré con gozo a Cristo el Señor
En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre y de Jesucristo, el Señor, esté con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Pidamos perdón al Señor por las veces en que nuestros pecados impidieron que la luz de Cristo brillara sobre nosotros.
Al iniciar esta eucaristía, pidamos el perdón de nuestros pecados invocando al Padre, que es rico en misericordia y no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.
Yo confieso ante Dios Todopoderoso,
y ante ustedes hermanos
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
Amén.
Señor, ten piedad de nosotros.
Porque hemos pecado contra ti.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Y danos tu salvación.
Señor Jesús, que tu luz resplandezca en la oscuridad de nuestro mundo.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo Jesús, que tu luz brille sobre nosotros y que disipe y elimine todos nuestros pecados.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor Jesús, que tu luz brille sobre todas las iglesias que profesan tu nombre; y haz que todas sean una en ti.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que eres el camino que conduce al Padre:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que eres la verdad que ilumina a los pueblos:
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que eres la vida que renueva al mundo:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
SEÑOR TEN PIEDAD
Señor ten piedad de mí,
Señor ten piedad de mí,
Señor ten piedad.
Cristo ten piedad de mí,
Cristo ten piedad de mí,
Cristo ten piedad.
Señor ten piedad de mí,
Señor ten piedad de mí,
Señor ten piedad... de mi
Señor ten piedad de nosotros
Señor ten piedad de nosotros
Cristo ten piedad de nosotros
Cristo ten piedad de nosotros
Señor ten piedad de nosotros
Señor ten piedad de nosotros
GLORIA
Coro
Gloria, gloria, gloria
a Dios en el cielo y paz en la tierra
a los hombres que ama el Señor.
Estrofa 1
Te alabamos, te bendecimos
te damos gracias, Padre de amor.
Coro
Gloria, gloria, gloria
a Dios en el cielo y paz en la tierra
a los hombres que ama el Señor.
Estrofa 2
Y con el Padre, y junto al Hijo
gloria al Espíritu fuente de paz.
Coro
Gloria, gloria, gloria
a Dios en el cielo y paz en la tierra
a los hombres que ama el Señor.
Gloria, gloria, gloria
GLORIA
Hombres: Gloria a Dios en el cieloooo.
Mujeres: Gloria a Dios en el cielo.
Hombres: Y en la tierra a los hombres pazzz
Mujeres: Y en la tierra a los hombres paz.
Pazzz
Todos:
Te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos.
Hombres: /Te damos gracias por tu inmensa gloriaaaaa.
Mujeres: Te damos gracias por tu inmensa gloria.
Hombres: Señor Dios, Rey celestialllll
Mujeres: Señor Dios, Rey celestial.
allll
Todos:
Dios Padre todopoderoso, Señor Hijo único, Jesucristo
Señor, Dios, Cordero de Dios; Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo
atiende a nuestras suplicas;
tú que estas a la derecha del Padre;
ten piedad de nosotros.
Porque solamente Tú eres Santo,
Solo tú altisimo Jesucristo
con el Espíritu Santo en la Gloria del Padre.
Hombres: Gloria a Dios en el cieloooooo
Mujeres: Gloria a Dios en el cielo.
Hombres: Y en la tierra a los hombres pazzzz
Mujeres: Y en la tierra a los hombres paz.
Ahhh ahhhh men
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de manera que podamos agradarte en todo y así merezcamos en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras buenas. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El profeta Isaías da ánimos a su pueblo con el anuncio de un futuro mucho mejor. Los israelitas que compartieron angustias y esperanzas con el profeta Isaías habían padecido durante años la brutalidad y la opresión de los invasores asirios. Cuando el profeta está convencido de que toda esa barbarie llegaría a su término lo anunció con enorme júbilo.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 8, 23-9, 3
En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.
MONICIÓN AL SALMO
El Salmo 26 recoge el tema de la luz y la alegría, que ya apuntaba el profeta Isaías en la primera lectura.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 26
El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar?
El Señor es mi luz y mi salvación.
Lo único que pido, lo único que busco,
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia.
El Señor es mi luz y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y en el Señor confía.
El Señor es mi luz y mi salvación.
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Continuamos ahora con la lectura de la Carta de San Pablo a los habitantes de Corinto, que era una ciudad muy compleja, mezcla de razas, y también parece que lo era su comunidad cristiana. San Pablo enfatiza el inconveniente que implica una comunidad cristiana en la que haya divisiones y cismas. Pongamos atención.
SEGUNDA LECTURA
De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13.17
Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.
Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: "Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo". ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?
Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.
MONICIÓN AL EVANGELIO
San Mateo nos traslada hoy a los inicios del ministerio público de Jesús, anunciando la conversión y eligiendo a sus primeros discípulos. Mateo sitúa el inicio del ministerio de Jesús en Galilea, siguiendo la profecía de Isaías respecto a esta región.
De pié por favor y entonemos con alegría el canto de aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 12-23
Aleluya, Aleluya
Coro
Aleluya, aleluya
Aleluya, aleluya.
Estrofa 1
Ven Señor Jesús,
a darnos la paz.
Coro
Aleluya, aleluya
Aleluya, aleluya.
Estrofa 2
El que ama al Señor,
obtendrá la vida eterna.
Coro
Aleluya, aleluya
Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-23
Gloria a ti, Señor.
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: "Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos".
Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y los haré pescadores de hombres". Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Tomen asiento
HOMILÍA
Nunca es tarde. Convertíos porque está cerca el Reino de los cielos
No nos gusta hablar de conversión. Casi instintivamente, pensamos en algo triste, penoso, muy unido a la penitencia, la mortificación y el ascetismo. Un esfuerzo casi imposible para el que no nos sentimos ya con humor ni con fuerzas.
Pero, si nos detenemos ante el mensaje de Jesús, escuchamos, antes que nada, una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana, porque Dios está cerca y quiere poner nueva vida en nuestra vida.
La conversión de la que habla Jesús no es algo forzado. Es un cambio que va creciendo en nosotros en la medida en que vamos cayendo en la cuenta de que Dios es alguien que quiere hacer nuestra vida más humana y feliz.
Porque, convenirse no es, antes que nada, intentar hacer desde ahora todo «mejor», sino sabernos encontrar con ese Dios que nos quiere mejores y más humanos. No se trata sólo de «hacerse buena persona» sino de volver a aquél que es bueno con nosotros.
Por eso, la conversión no es algo triste sino el descubrimiento de la verdadera alegría. No es dejar de vivir sino sentirse más vivo que nunca. Descubrir hacia dónde debemos vivir. Comenzar a intuir todo lo que significa vivir.
Convertirse es algo gozoso. Es limpiar nuestra mente de egoísmos e intereses que empequeñecen nuestro vivir cotidiano. Liberar al corazón de angustias y complicaciones creadas por nuestro afán de dominio y posesión. Liberarnos de objetos que no necesitamos y vivir para personas que nos necesitan.
Uno comienza a convertirse, cuando descubre que lo importante no es preguntarse: «cómo puedo ganar más dinero?», sino «cómo puedo ser más humano?». No «cómo puedo llegar a conseguir algo?» sino «cómo puedo llegar a ser yo mismo?».
Cuando uno se va convirtiendo a ese Dios del que nos habla Jesús, sabe que no ha de temerse a sí mismo ni tener miedo de sus zonas más oscuras. Hay un Dios a quien nos podemos acercar tal como somos.
Si, al pasar los años, no nos hemos encontrado nunca con este Dios, podremos llegar a ser algo importante, pero habremos equivocado el sentido de nuestra vida.
Cuando hoy escuchemos la llamada de Jesús: «Convertías porque está cerca el Reino de Dios», pensemos que nunca es tarde para convertirse, porque nunca es tarde para amar, nunca es tarde para ser más feliz, nunca es demasiado tarde para dejarse perdonar y renovar por Dios.
Nos ponemos de pie
CREDO NICENO - CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo
su único Hijo Nuestro Señor,
que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios Padre, todopoderoso,
desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia católica
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Sí, creo
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre?
Sí, creo
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
Sí, creo
Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
Amén
ORACIÓN UNIVERSAL
La bondad del Padre nos ha insertado, por el bautismo, en el gran proyecto de la salvación. Supliquémosle ahora para que nos guíe e ilumine siempre en nuestro diario caminar, diciendo todos:
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
• Por la Iglesia, pueblo santo de Dios, para que sea para toda la humanidad primicia de la redención, germen fecundo de unidad y de esperanza. Oremos.
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
• Por todos los pastores de nuestra Iglesia, llamados a ser pescadores de hombres, para que sepan reunir en torno al Señor a toda la familia de los hijos de Dios y la sirvan humildemente con la palabra y el ejemplo. Oremos.
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
• Por los que tienen la responsabilidad de dirigir el destino de las naciones, para que se dejen instruir por Dios y sepan así conducir sabiamente a los pueblos hacia el progreso en libertad y democracia. Oremos.
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
• Por los que están pasando por momentos de dificultad, para que encuentren en Jesucristo la luz para poder superar esos acontecimientos de oscuridad en sus vidas y sean testigos del poder de Dios. Oremos.
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
• Por nosotros, reunidos en torno al altar, para que seamos constructores del reino de Dios, según los dones que cada uno haya recibido de Dios. Oremos.
Cristo, luz del mundo, escúchanos.
Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, en cuyas manos está el destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su pueblo.
Padre, escúchanos.
Padre, escúchanos.
1. Por el Papa León, por nuestro obispo Carlos, por los demás obispos, los presbíteros y los diáconos, para que se mantengan fieles a la vocación recibida y sean para el Pueblo de Dios imágenes vivas del Buen pastor. Oremos
Padre, escúchanos.
2. Por los países que están en guerra, y los refugiados que por esta causa tienen que huir de su tierra, para que llegue para todos la paz y puedan volver a sus hogares con salud y alegría. Oremos
Padre, escúchanos.
3. Por los responsables políticos y económicos, para que actúen siempre con honradez, recordando que están al servicio de los demás. Oremos
Padre, escúchanos.
4. Por los que sufren dificultades, sean de salud, económicas o personales, para que puedan encontrara la ayuda que necesitan par salir de esta situación. Oremos
Padre, escúchanos.
5. Por quienes nos hemos reunido hoy para celebrar la eucaristía, para que el sacramento que vamos a recibir nos dé fuerzas renovadas para continuar dando un buen testimonio del amor de Dios. Oremos
Padre, escúchanos.
Dios nuestro, escucha nuestras oraciones y haz que nos convirtamos en signo claro de salvación y esperanza para cuantos no te conocen. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACION POR LAS VOCACIONES
Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.
Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
«El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande», nos ha confirmado hoy la Palabra de Dios. Acerquémonos al Altar y a dejar que Dios nos ilumine con su luz. Cantamos…
CANTO DE OFRENDAS
Estrofa 1
Con nuestras manos ya cansadas,
y nuestros pies de tanto andar
venimos hoy a presentar, oh Señor,
ante tu altar.
Coro
Y así con el vino y con el pan,
nuestras vidas puedas cambiar.
Y así con el vino y con el pan,
Cristos nuevos seamos para la humanidad.
Estrofa 2
Es nuestra ofrenda nuestro canto,
una oración universal
que te queremos ofrecer, oh Señor,
para que nos puedas perdonar.
Coro
Y así con el vino y con el pan,
nuestras vidas puedas cambiar.
Y así con el vino y con el pan,
Cristos nuevos seamos para la humanidad.
Vino y Pan
Con el vino y con el Pan
Con nuestras manos ya cansadas,
y nuestros pies de tanto andar venimos hoy a presentar, oh
Señor, ante tu altar.
Coro
Y así con el vino y con el pan, nuestras vidas puedas cambiar.
Y así con el vino y con el pan, Cristos nuevos seamos para la humanidad.
Estrofa 2
Es nuestra ofrenda nuestro
canto,
una oración universal que te queremos ofrecer, oh
Señor,
Para que nos puedas perdonar.
Y así con el vino y con el pan, nuestras vidas puedas cambiar.
Y así con el vino y con el pan, Cristos nuevos seamos para la humanidad.
Hoy te quiero contar JESÚS AMIGO
que contigo estoy feliz,
si tengo tu amistad lo tengo todo,
pues estás dentro de mí.
Después de comulgar me haces como tú,
me llenas con tu paz,
en cada pedacito de este pan
completo estás y así te das.
Estás ahí por mí, porque conoces
que sin ti pequeño soy
de ahora en adelante nada nos separará,
ya lo verás
Te escondes en el pan,
y aunque no te puedo ver,
Te puedo acompañar, es mi lugar preferido.
Hoy quiero comulgar, abrir te mi corazón,
así de par en par. eres mi mejor amigo.
Dos mil años atrás a tus amigos
invitaste a cenar
ahí les prometiste que con ellos
por siempre ibas a estar
y ahora cada vez que el sacerdote eleva el pan en el altar
me pongo de rodillas
Porque sé, que en esa hostia tú estás.
Te escondes en el pan
y aunque no te puedo ver
Te puedo acompañar es mi lugar preferido
Hoy quiero comulgar, abrirte mi corazón
Así de par en par, eres mi mejor amigo.
Me vuelves a salvar, como, lo hiciste en la cruz
En cada misa tu repites tu sacrificio.
Hoy quiero comulgar abrirte mi corazón
Así de par en par, eres mi mejor amigo
JESUS
Espíritu de Dios espíritu santo (2)
Mi alma tiene sed de ti
Mi alma tiene sed……….
Espíritu santo lléname
Derrama tu fuego y tu poder
Actúa en mí, actúa en mí, actúa en mi..
Estas derramando la unción en mi
Esta derramando la unción en mi
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.
Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.
De pie
Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifícalos, a fin de que nos sirvan para nuestra salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios
Es justo y necesario
PLEGARIA EUCARÍSTICA
PLEGARIA EUCARÍSTICA: Vocación de libertadores
Dios Padre-Madre de todos nosotros, te dirigimos esta oración para darte gracias y bendecirte, porque eres nuestra fuente de vida y de esperanza. De Ti brota el amor, la fuerza, el deseo de vivir.
Tú eres bondad infinita y nos animas a querer a amigos y enemigos. No eres Dios que te guste morar en grandes templos, sino que quieres ser venerado en espíritu y en verdad y prefieres la oración íntima y personal al culto más solemne.
Es nuestro mayor orgullo tener un Dios como Tú. Debemos y queremos anunciar bien alto, que tu amor y misericordia no tienen límites, que es santo y bendito tu nombre, Padre Dios. Gracias, Señor, queremos responder a tanto cariño, pero sabemos, que lo único que quieres de nosotros, es que nos respetemos y nos llevemos bien. Con humildad y mucho cariño te dedicamos este himno.
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
Bendito seas, Padre Dios, por tu Mesías, Jesús de Nazaret, a quien seguimos como a nuestro único líder y a quien queremos como amigo y hermano. Gracias por tu mensajero. A través de su vida y su palabra te has revelado a la humanidad.
Jesús nos ha enseñado a compartir panes y peces, a dedicar a los demás nuestro tiempo, a escuchar y atender a sus problemas. Por él hemos conocido, aunque después lo hayamos olvidado, que lo que importa es ser fiel a la propia conciencia, que el hombre vale más que el sábado y toda la ley.
Jesús ha significado nuestra liberación personal, vivir tu fe en libertad, sentirnos hijos y no siervos. La eucaristía no ha de quedar en mero rito, en pura farsa. Jesús se merece que sigamos realmente sus pasos.
Por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan, para nosotros, en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.
Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
El recuerdo de la vida de Jesús nos mueve a ser otros Cristos y a difundir su mensaje liberador. Inspíranos, Padre, necesitamos tu Espíritu, tu fuerza, para enfrentarnos con eficacia a nuestra responsabilidad. Guiados por el Papa León, por nuestro Obispo Carlos y por todos los Obispos de mundo entero, con los presbíteros y los diáconos, y en comunión con todo tu pueblo santo, ayúdanos a ser fieles testigos tuyos y verdaderos seguidores de Jesús, siendo la sal que hace buena y sabrosa la vida de nuestros hermanos, siendo la luz que ilumina sus caminos hacia Ti.
Que no nos conformemos con esperar que nos construyan otros tu Reino. Inspirados en la Virgen María, madre de tu Hijo, en San José su esposo, los apóstoles y discípulos, los santos y mártires, trabajemos por la salud y la dignidad de todas las personas, en especial de las más pobres, sería la señal inequívoca para sentirnos de verdad cristianos.
Te pedimos finalmente, Padre Dios, por todos los que ya descansan en la paz de tu Reino, dales el gozo y la alegría de la resurrección. Que tu Espíritu, el Amor, nos cale hasta el fondo, y nos impulse a seguir los pasos de tu hijo Jesús.
Amén
Plegaria Eucarística I: El misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CC] Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas † estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa León, con nuestro Obispo Carlos, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
[C1] Acuérdate, Señor, de tus hijos y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
[C2] Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, [Santiago y Juan, Tomás, Santiago y Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián,] y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
[CP] Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
[CC] Bendice y santifica, oh Padre, esta ofrenda haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que sea para nosotros Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos; dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Éste es el Misterio de la fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo; pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición.
[C3] Acuérdate también, Señor, de tus hijos que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
[C4] Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, [Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia y Anastasia], San Vicente Ferrer y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro.
[CP] Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
Plegaria Eucarística II
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad, por eso te suplicamos, que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros Cuerpo y † Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y dandote gracias de neuvo lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el Pan de Vida y el Cáliz de Salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.
[C1] Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal; y con el Papa León, con nuestro Obispo Carlos y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.
[C2] Acuérdate también, de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo San José, los apóstoles, San Vicente Ferrer y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
Plegaria Eucarística III
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.
[CC] Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.
Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz,dando gracias te endijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
[C1] Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, San Vicente Ferrer y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.
[C2] Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa León, a nuestro Obispo Carlos, al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti. Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.
Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo. A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Plegaria Eucarística IV
[CP] En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro glorificarte, Padre santo, porque tú eres el único Dios vivo y verdadero que existes desde siempre y vives para siempre, luz sobre toda luz. Porque tú sólo eres bueno y la fuente de la vida, hiciste todas las cosas para colmarlas de tus bendiciones y alegrar su multitud con la claridad de tu gloria.
Por eso, innumerables ángeles en tu presencia, contemplando la gloria de tu rostro, te sirven siempre y te glorifican sin cesar.
Y con ellos también nosotros, llenos de alegría, y por nuestra voz las demás criaturas, aclamamos tu nombre cantando:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Te alabamos, Padre santo, porque eres grande y porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirviéndote sólo a ti, su Creador, dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte, sino que, compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre el que te busca.
Reiteraste, además, tu alianza a los hombres; por los profetas los fuiste llevando con la esperanza de salvación.
Y tanto amaste al mundo, Padre santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo, nació de María, la Virgen, y así compartió en todo nuestra condición humana menos en el pecado; anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios, él mismo se entregó a la muerte, y, resucitando, destruyó la muerte y nos dio nueva vida.
Y porque no vivamos ya para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, al Espíritu Santo como primicia para los creyentes, a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.
[CC] Por eso, Padre, te rogamos que este mismo Espíritu santifique estas ofrendas, para que se conviertan en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor, y así celebremos el gran misterio que nos dejó como alianza eterna.
Porque él mismo, llegada la hora en que había de ser glorificado por ti, Padre santo, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, te bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, tomó el cáliz lleno del fruto de la vid, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Por eso, Padre, al celebrar ahora el memorial de nuestra redención, recordamos la muerte de Cristo y su descenso al lugar de los muertos, proclamamos su resurrección y ascensión a tu derecha; y, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre, sacrificio agradable a ti y salvación para todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta Víctima que tú mismo has preparado a tu Iglesia, y concede a cuantos compartimos este pan y este cáliz, que, congregados en un solo cuerpo por el Espíritu Santo, seamos en Cristo víctima viva para alabanza de tu gloria.
[C1] Y ahora, Señor, acuérdate de todos aquellos por quienes te ofrecemos este sacrificio: de tu servidor el Papa León, de nuestro Obispo Carlos, del orden episcopal y de los presbíteros y diáconos, de los oferentes y de los aquí reunidos, de todo tu pueblo santo y de aquellos que te buscan con sincero corazón.
[C2] Acuérdate también de los que murieron en la paz de Cristo y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste.
Padre de bondad, que todos tus hijos nos reunamos en la heredad de tu reino, con María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los santos, San Vicente Ferrer; y allí, junto con toda la creación, libre ya del pecado y de la muerte, te glorifiquemos por Cristo, Señor nuestro. por quien concedes al mundo todos los bienes.
Plegaria Eucarística para diversas circunstancias I
[CP] En verdad es justo y necesario darte gracias y cantarte un himno de gloria y de alabanza, Seños, Padre de infinita bondad.
Porque has reunido por medio del Evangelio de tu Hijo a hombres de todo pueblo, lengua y nación, en una única Iglesia, y por ella, vivicada por la fuerza de tu Espíritu, no dejas de congregar a todos los hombres en la unidad.
Ella manifiesta la alianza de tu amor, ofrece incesantemente la gozosa esperanza del reino, y resplandece como signo de tu fidelidad que nos prometiste para siempre en Jesucristo, Señor nuestro.
Y por eso, con todas las potestades del cielo y con toda la Iglesia, te aclamamos en la tierra, diciendo a una sola voz:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. bendito es, en verdad, tu Hijo, que está siempre en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otros tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.
[CC] Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dondes de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, la víspera de su Pasón, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu dereca, anunciamos la obra de tu amor, hata que él venga, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.
Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente, el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijos, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.
[C1] Renueva, Señor, a tu iglesia con la luz del Evangelio. Consolida el vínculo de unidad entre los fieles y los pastores de tu pueblo, con nuestro Papa León, nuestro Obispo Carlos, y todo el orden episcopal, para que tu pueblo brille, en este mundo dividido por las discordias, como signo profético de unidad y de paz.
[C2] Acuérdate de nuestros hermanos, que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo, y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, San Vicente Ferrer, y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.
Plegaria Eucarística para diversas circunstancias II
[CP] En verdad es justo y necasrio es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Creador del mundo y fuente de toda vida.
Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría, sino que obras con tu providencia en medio de nosotros. Guiaste a tu pueblo Israel por el desierto con mano poderosa y brazo extendido; ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo, con la fuerza constante del Espíritu Santo y la conduces por el camino de la vida temporal hacia el gozo eterno de tu reino, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, también nosotros, con los ángeles y los santos cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro iempo con sus discípulos, nos esplica las Escrituras y parte para nosotros el pan.
[CC] Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y de vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomo pan, te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasió y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemo el pan de vida y el cáliz de bendición.
Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente, el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijos, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.
[C1] Fortalécenos en la unidad, Señor, a los que hemos sido invitados a tu mesa: para que con nuestro Papa León y nuestro Obispo Carlos, con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo, caminemos por tus sendas en la fe y la esperanza, y manifestemos al mundo la alegría y la confianza.
[C2] Acuérdate de nuestros hermanos, que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo, y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, San Vicente Ferrer, y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.
Plegaria Eucarística para diversas circunstancias III
[CP] En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Señor del cielo y de la tierra, por Cristo, Señor nuestro.
Porque creaste el mundo por medio de tu Palabra y lo gobiernas todo con justicia. Nos diste como mediador a tu Hijo, hecho carne, que nos comunicó tus palabras y nos llamó para que lo siguiéramos; él es el camino que nos conduce a ti,
la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría.
Por medio de tu Hijo reúnes en una sola familia a los hombres, creados para gloria de tu nombre, redimidos por su sangre en la cruz y marcados con el sello del Espíritu.
Por eso, ahora y siempre, con todos los ángeles proclamamos tu gloria, aclamándote llenos de alegría:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomo pan, te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu dereca, anunciamos la obra de tu amor, hata que él venga, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.
Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente, el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijos, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.
[C1] Vivifícanos con tu Espíritu, Padre omnipotente, por la participación en estos misterios, y haz que nos configuremos a imagen de tu Hijo; consolídanos en el vínculo de la comunión con nuestro Papa León y , nuestro Obispo Carlos con los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo.
Haz que los fieles de la Iglesia sepan discernir los signos de los tiempos a la luz de la fe y se consagren plenamente al servicio del Evangelio. Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres para que participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas, les anunciemos fielmente el camino de la salvación,
y con ellos avancemos en el camino de tu reino.
[C2] Acuérdate de nuestros hermanos, que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo, y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, San Vicente Ferrer, y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.
Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV
[CP] En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Padre misericordioso y Dios fiel:
Porque nos diste como Señor y redentor nuestro a tu Hijo Jesucristo.
Él siempre se mostró misericordioso con los pequeños y los pobres
con los enfermos y los pecadores, y se hizo cercano a los oprimidos y afligidos.
Él anunció al mundo, con palabras y obras, que tú eres Padre
y que cuidas de todos tus hijos.
Por eso, con los ángeles y todos los santos, te alabamos, te bendecimos, y cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.
[CC] Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomo pan, te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Por eso, Padre Santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz, a la gloria de la resurrección y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.
Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre en número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.
[C1] Lleva a tu Iglesia, Señor, a la perfección en la fe y en la caridad, con nuestro Papa León, nuestro Obispo Carlos, con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo el pueblo redimido por ti.
Abre nuestros ojos para que conozcamos las necesidades de los hermanos; inspíranoslas palabras y las obras para confortar a los que están cansados y agobiados; haz que podamos servirlos con sinceridad, siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo. Que tu Iglesia sea un vivo testimonio de verdad y libertad, de paz y justicia, para que todos los hombres se animen con una nueva esperanza.
[C2] Acuérdate de nuestros hermanos, que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo, y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, San Vicente Ferrer, y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.
Plegaria Eucarística misa con para Niños I
[CP] Dios y Padre nuestro, tú has querido que nos reunamos delante de ti
para celebrar una fiesta contigo, para alabarte y para decirte lo mucho que te admiramos.
Te alabamos por todas las cosas bellas que has hecho en el mundo y por la alegría que has dado a nuestros corazones.
Te alabamos por la luz del sol y por tu Palabra que ilumina nuestras vidas.
Te damos gracias por esta tierra tan hermosa que nos has dado, por los hombres que la habitan y por habernos hecho el regalo de la vida. De veras, Señor, tú nos amas, eres bueno y haces maravillas por nosotros. Por eso todos juntos te cantamos:
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
Tú, Señor, te preocupas siempre de nosotros y de todos los hombres y no quieres estar lejos de ellos. Tú nos has enviado a Jesús, tu Hijo muy querido. Él vino para salvarnos, curó a los enfermos, perdonó a los pecadores. A todos les dijo que tú nos amas. Se hizo amigo de los niños y los bendecía. Por eso, Padre, te estamos agradecidos y te aclamamos:
Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
Pero no estamos solos para alabarte, Señor. La Iglesia entera, que es tu pueblo, extendida por toda la tierra, canta tus alabanzas. Nosotros nos unimos a su canto
con el santo Padre, el Papa León, nuestro Obispo Carlos, y sus obispos auxiliares. También en el cielo la Virgen María, los apóstoles y los santos, San Vicente Ferrer, te alaban sin cesar. Con ellos y con todos los ángeles te cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios del Universo. Hosanna en el cielo.
Padre santo, para mostrarte nuestro agradecimiento, hemos traído este pan y este vino; haz que, por la fuerza de tu Espíritu, sean para nosotros el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, tu Hijo resucitado.
Así podremos ofrecerte, Padre santo, lo que tú mismo nos regalas.
Porque Jesús, un poco antes de su muerte, mientras cenaba con sus apóstoles, tomó pan de la mesa y, dándote gracias, te bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, al terminar la cena, tomó el cáliz lleno de vino, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus amigos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Padre santo, lo que Jesús nos mandó que hiciéramos, ahora lo cumplimos en esta Eucaristía: te ofrecemos el pan de la vida y el cáliz de la salvación, proclamando así la muerte y resurrección de tu Hijo. Él es quien nos conduce hacia ti; acéptanos a nosotros juntamente con él.
Cristo murió por nosotros. Cristo ha resucitado. Cristo vendrá de nuevo. Te esperamos, Señor Jesús.
Padre, tú que tanto nos amas, deja que nos acerquemos a esta mesa santa para recibir el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, unidos como una sola familia en la alegría del Espíritu Santo.
A ti, Señor, que nunca olvidas a nadie, te pedimos por todas las personas que amamos y por todos lo los que han muerto en tu paz.
Acuérdate de todos los que sufren y viven tristes, de la gran familia de los cristianos y de cuantos viven en este mundo.
Al ver todo lo que tú haces por medio de tu Hijo Jesús, nos quedamos admirados y de nuevo te damos gracias y te bendecimos.
Plegaria Eucarística para misa con Niños II
[CP] En verdad, Padre muy querido, hoy estamos de fiesta: nuestro corazón está lleno de agradecimiento y con Jesús te cantamos nuestra alegría. Tú nos amas tanto, que has hecho para nosotros este mundo inmenso y maravilloso. Por eso te aclamamos:
¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!
Tú nos amas tanto, que nos das a tu Hijo, Jesús, para que Él nos acompañe hasta ti. Por eso te aclamamos:
¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!
Tú nos amas tanto, que nos reúnes con Jesús y nos haces una sola familia por el Espíritu Santo. Por eso te aclamamos:
¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!
Por ese amor tan grande, queremos darte gracias y cantarte con los ángeles y los santos que te adoran en el cielo:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Bendito sea Jesús, tu enviado, el amigo de los niños y de los pobres. Él vino para enseñarnos cómo debemos amarte a ti, Padre nuestro, y amarnos los unos a los otros. Él vino para arrancar de nuestros corazones El pecado y el mal que nos impide ser amigos y el odio que no nos deja a ser felices. Él ha prometido que su Espíritu Santo estará siempre con nosotros para que vivamos como verdaderos hijos tuyos.
Bendito el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
A ti, Dios y Padre nuestro, te pedimos que nos envíes tu Espíritu, para que estos dones pan y vino se conviertan en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El mismo Jesús, poco antes de morir, manifestó tu amor infinito. Cuando estaba sentado a la mesa con sus discípulos, tomó el pan, dijo una oración para darte gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Después de la consagración del pan, todos dicen:
Señor Jesús, entregado por nosotros.
Después, tomó el cáliz lleno de vino y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Después de la consagración del vino, todos dicen:
Señor Jesús, entregado por nosotros.
Y les dijo también: Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Cristo murió por nosotros. Cristo ha resucitado. Cristo vendrá de nuevo. Te esperamos, Señor Jesús.
Por eso, recordamos ahora la muerte y Resurrección de Jesús, el Salvador del mundo. Él se ha puesto en nuestras manos para que te lo ofrezcamos como sacrificio nuestro y junto con él nos ofrezcamos a ti.
¡Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias!
[C1] Escúchanos, Señor Dios nuestro, y danos tu Espíritu de amor a todos los que participamos en esta comida, para que vivamos cada día más unidos en la Iglesia, con el santo Padre, el nuestro Papa León, nuestro Obispo Carlos, con los demás obispos, y todos los que trabajan por tu pueblo.
¡Que todos seamos una sola familia para gloria tuya!
No te olvides de las personas que amamos, de nuestros padres, hermanos y amigos, ni tampoco de todos aquellos a los que debiéramos querer más.
Acuérdate también de los que ya murieron y recíbelos con amor en tu casa.
¡Que todos seamos una sola familia para gloria tuya!
[C2] Y reúnenos un día contigo, Padre, con María, la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, y su esposo San José, San Vicente Ferrer, para celebrar en tu reino la gran fiesta del cielo. Entonces, todos los amigos de Jesús, nuestro Señor, podremos cantarte eternamente.
¡Que todos seamos una sola familia para gloria tuya!
Plegaria Eucarística para misa con Niños III
[CP] Te damos gracias, Señor. Tú nos has creado para que vivamos para ti
y nos amemos los unos a los otros. Tú que quiere que nos miremos y dialoguemos como hermanos, de manera que podamos compartir las cosas buenas y también las difíciles.
Por eso, Padre, estamos contentos y te damos gracias. Nos unimos a todos los que creen en ti, y con los santos y los ángeles te cantamos con gozo:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Señor, tú eres santo. Tú eres siempre bueno con nosotros y misericordioso con todos. Te damos gracias, sobre todo, por tu Hijo Jesucristo.
[CC] Él nos reúne ahora en torno a esta mesa, porque quiere que hagamos o mismo que él hizo en la última Cena, de manera que sean el Cuerpo y † la Sangre de tu Hijo Jesucristo.
Porque Jesús antes de morir por nosotros, mientras estaba cenando por última vez con sus discípulos, tomó el pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino, te dio gracias de nuevo y lo pasó a sus discípulos diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Por eso, Padre santo, estamos reunidos delante de ti y recordamos llenos de alegría todo lo que Jesús hizo para salvarnos. En este santo sacrificio, que él mismo entregó a la Iglesia, celebramos su muerte, y su resurrección. Padre, que estás en el cielo, te pedimos que nos recibas a nosotros con tu Hijo querido. Él aceptó libremente la muerte por nosotros, pero tú lo resucitaste. Por eso, llenos de alegría, te cantamos:
Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Él vive ahora junto a ti y está también con nosotros.
Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Él vendrá lleno de gloria al fin del mundo y en su reino no habrá ya pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar.
Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Padre santo, tú nos has llamado a esta mesa, para que en la alegría del Espíritu Santo, comamos el Cuerpo de tu Hijo. Haz que este Pan de vida eterna nos dé fuerza y nos ayude a servirte cada día mejor. Acuérdate, Señor, del santo Padre, el nuestro Papa León, nuestro Obispo Carlos, y de sus obispos auxiliares, y de todos los Obispos.
Acuérdate también de nuestros hermanos que han muerto, admítelos a contemplar la luz de tu rostro; y concédenos que todos, un día, junto con Cristo, con María, la Madre de Jesús, San Vicente Ferrer, y todos los santos, vivamos contigo en el cielo para siempre.
Señor, tú eres bueno, te alabamos, te damos gracias.
Plegaria Eucarística para Reconciliación I
[CP] En verdad es justo y necesario
darte gracias siempre,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno:
Porque no dejas de alentarnos a tener una vida más plena, y, como eres rico en misericordia, ofreces siempre tu perdón e invitas a los pecadores a confiar sólo en tu indulgencia.
Nunca te has apartado de nosotros, que muchas veces hemos quebrantado tu alianza, y por Jesucristo tu Hijo, nuestro Redentor, tan estrechamente te has unido a la familia humana con un nuevo vínculo de amor, que ya nada lo podrá romper.
Y ahora, mientras le ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliación, alientas a esperar en Cristo Jesús a quien se convierte a ti y le concedes ponerse al servicio de todos los hombres, confiando mas plenamente en el Espíritu Santo.
Por eso, llenos de admiración, ensalzamos la fuerza de tu amor y proclamando la alegría de nuestra salvación, con todos los coros celestiales, cantemos sin cesar el himno de tu gloria:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
[CP] Santo eres en verdad, Señor, que desde el principio del mundo obras siempre para que el hombre sea santo, como tú mismo eres santo.
Te pedimos que mires los dones de tu pueblo, y derrames sobre ellos la fuerza de tu Espíritu para que se conviertan en el Cuerpo y † la Sangre de tu amado Hijo, Jesucristo, en quien nosotros también somos hijos tuyos.
Aunque en otro tiempo estábamos perdidos y éramos incapaces de acercarnos a ti, nos amaste hasta el extremo: tu Hijo, que es el único Justo, se entregó a sí mismo a la muerte, aceptando ser clavado en la cruz por nosotros.
Pero antes de que sus brazos, extendidos entre el cielo y la tierra trazasen el signo indeleble de tu alianza, él mismo quiso celebrar la Pascua con sus discípulos.
Mientras comía con ellos, tomó pan y dando gracias te bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena, sabiendo que iba a reconciliar todas las cosas en sí mismo, por su sangre derramada en la cruz, tomó el cáliz, lleno del fruto de la vid, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
[CC] Así, al celebrar el memorial de tu Hijo Jesucristo, nuestra Pascua y nuestra paz verdadera, hacemos presente su muerte y resurrección de entre los muertos, y, mientras esperamos la venida gloriosa, te ofrecemos, Dios fiel y misericordioso, la víctima que reconcilia a los hombres contigo.
Mira bondadosamente, Padre, a quienes unes a ti por el sacrificio te tu Hijo, y concédeles, por la fuerza del Espíritu Santo, que, participando de un mismo pan y de un mismo cáliz, formen en Cristo un solo cuerpo, en el que no haya ninguna división.
[C1] Guárdanos siempre en comunión de fe y amor con nuestro Papa León, nuestro Obispo Carlos. Ayúdanos a esperar la venida de tu reino hasta la hora en que nos presentemos a ti, santos entre los santos del cielo, con María, la Virgen Madre de Dios, con los apóstoles, San Vicente Ferrer y con todos los santos, y con nuestros hermanos difuntos, que confiamos humildemente a tu misericordia.
Entonces, liberados por fin de toda corrupción y constituidos plenamente en nuevas criaturas, te cantaremos gozosos la acción de gracias de tu Ungido, que vive eternamente.
Plegaria Eucarística para Reconciliación II
[CP] En verdad es justo y necesario darte gracias y alabarte, Dios, Padre todopoderoso, por todo lo que haces en este mundo, por Jesucristo, Señor nuestro.
Pues en una humanidad dividida por las enemistades y las discordias, sabemos que tú diriges los ánimos para que se dispongan a la reconciliación.
Por tu Espíritu mueves los corazones de los hombres para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano, los pueblos busquen la concordia.
Con tu acción eficaz consigues, Señor, que el amor venza al odio, la venganza deje paso a la indulgencia, y la discordia se convierta en amor mutuo.
Por eso, con los coros celestiales te damos gracias continuamente, y en la tierra proclamamos tu gloria diciendo sin cesar:
SANTO
Estrofa 1
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo,
llenos están, el cielo y la tierra,
de tu gloria, hosanna
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
Estrofa 2
Bendito el que viene
en el nombre del Señor,
hosanna en el cielo,
hosanna.
Coro
Hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo,
hosanna, hosanna,
hosanna en el cielo.
SANTO
Santo Santo es el Señor
Dios poderoso del universo
llenos están el cielo y al tierra de su gloria
Hosanna, hosanna
Hosanna en el cielo y bendito es el que viene
en el nombre del Señor
Hosanna en el cielo y bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna, hosanna en el cielo
A ti, pues, Padre omnipotente, te bendecimos por Jesucristo, tu Hijo, que ha venido en tu nombre. Él es la Palabra de salvación para los hombres, la mano que tiendes a los pecadores, el camino que nos conduce a tu paz.
Cuando nos habíamos apartado de ti por nuestros pecados, Señor, nos reconciliaste contigo, para que, convertidos a ti, nos amáramos unos a otros por tu Hijo, a quien entregaste a la muerte por nosotros.
Y ahora, celebrando la reconciliación que Cristo nos trajo, te suplicamos: por la efusión de tu Espíritu santifica estos dones para que se conviertan en el Cuerpo y † la Sangre de tu Hijo, que nos mandó celebrar estos misterios.
Porque él mismo, cuando iba a entregar su vida por nuestra liberación, sentado a la mesa, tomó pan en sus manos, y dando gracias te bendijo, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, aquella noche, tomó en sus manos el cáliz de la bendición y, proclamando tu misericordia, se lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar
Tómame en tus brazos, guíame en mi caminar
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar
Hazme transparente, lléname de paz
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Gracias, madre mía, por llevarnos a Jesús
Haznos más humildes, tan sencillos como tú
Gracias, madre mía, por abrir tu corazón
Porque nos congregas y nos das tu amor
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Madre, madre
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así pues, al celebrar el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, que nos dejó esta prenda de su amor, te ofrecemos lo que tú nos entregaste, el sacrificio de la reconciliación perfecta.
Te pedimos humildemente, Padre Santo, que nos aceptes también a nosotros, juntamente con tu Hijo, y en este banquete salvífico concédenos el mismo Espíritu, que haga desaparecer toda enemistad entre nosotros.
Que este Espíritu haga de tu Iglesia signo de unidad e instrumento de tu paz entre los hombres, y nos guarde en comunión con nuestro Papa León, nuestro Obispo Carlos, con los demás obispos y con todo tu pueblo.
Así como nos has congregado ahora, en torno a la mesa de tu Hijo, reúnenos con la gloriosa Virgen María, Madre de Dios, con tus apóstoles, San Vicente Ferrer y con todos los santos, con nuestros hermanos y con los hombres de toda raza y lengua, que murieron en tu amistad, en el banquete de la unidad eterna, en los cielos y en la tierra nueva, donde brilla la plenitud de tu paz, en Jesucristo, Señor nuestro.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venganos, venga tu reino,
y hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
y perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en tentación,
Padre nuestro, Padre nuestro
líbranos, de todo mal.
Líbranos de todos los males, Señor y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.
CORDERO
Mi Paz
Mi paz te doy a ti,
es la paz que el mundo no da,
es la paz que el mundo no entiende.
Recíbela mi paz te entrego a ti.
Cordero, ten piedad
Cordero de Dios que quitas
el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros ten piedad.
Cordero, ten piedad
Cordero de Dios que quitas
el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros ten piedad.
Cordero, danos la paz
Cordero de Dios que quitas
el pecado del mundo,
danos la paz, dánosla.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios, cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo
ten piedad de nosotros
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo
ten piedad de nosotros
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, cordero de Dios
que quitas el pecado del mundo
danos la paz, danos La Paz
danos la paz, danos La Paz
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 8,12
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN
Estrofa 1
Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.
Coro
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Estrofa 2
Sois una llama que ha de encender,
resplandores de fe y caridad;
Sois los pastores que han de guiar,
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar;
sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.
Coro
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Estrofa 3
Sois savia y fuego que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
la levadura pequeña de ayer,
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar:
en vuestras obras que buscan el bien,
los hombres al Padre verán.
Coro
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Coro
Id llevando mi presencia,
¡con vosotros estoy!.
ETERNO VIAJERO
Redes al hombro, sol bajo,
cierto extraño se embarcó,
con su mirada a lo largo
con el viento se alejó.
Después de haber navegado solitario se encontró,
muy pocos peces quedaron atrapados en su amor.
Quiero ir contigo espérame Señor.
Aún no termino, espera por favor.
Escucha el canto que nace de mi voz
Te quiero . . . Señor yo te quiero.
Te quiero . . . Eterno viajero.
Con su mirada de niño, izó velas y marchó,
y un ave vino y me dijo que en su rostro había dolor.
Es noche y duerme cansado, otro día terminó.
Tal vez mañana a su lado pescador me vuelva yo.
Quiero ir contigo . . .
Dejo y no dejo de pensar en el extraño que embarcó.
Quiero y no quiero recordar el sonido de su voz.
Te quiero . . . Señor yo te quiero
Te quiero . . . Eterno viajero.
Te quiero... Te quiero
MUEVETE EN MI
El Espritu de Dios esta en este lugar
el Espiritu de Dios se mueve en este lugar
esta aqui para consolar
esta aqui para liberar
esta aqui para guiar el Espiritu de Dios esta aqui
Muevete en mi muevete en mi
toca mi mente mi corazón
llena mi vida de tu amor
muevete en mi Dios Espiritu muevete en mi (2
AL ESTAR EN LA PRESENCIA
Al estar en la presencia de tu divinidad
y al contemplar la hermosura de tu santidad,
mi espíritu se alegra en tu majestad
te adoro a ti, te adoro a ti.
Cuando veo la grandeza de tu dulce amor,
y compruebo la pureza de tu corazón,
mi espíritu se alegra en tu majestad
te adoro a ti, te adoro a ti
Y al estar aquí delante de ti te adoraré
postrado ante ti mi corazón te adora oh Dios.
y siempre quiero estar para adorar
y contemplar tu santidad
te adoro a ti Señor, te adoro a tI
Dios es Amor es Amor es Amor Aleluuuya
Viva Viva el Amor el Amor Aleluuya
Desde siempre te amé, dice el Señor
cielo y tierra formé pensando en ti
Hijo mio seras y un corazón tendras
para ser tú también el amor
En tu hermano yo estoy, dice el Señor,
quiero encontrarte en el en su dolor:
Son mi Pan y mi Ley un vinculo de unión
y un incendio de amor, el amor
REFLEXIÓN
Después de haber comulgado reflexionemos con la siguiente oración que se llama: DISCÍPULO EN PRÁCTICAS
Si me llamas,
te seguiré sin dudar
aunque el camino sea
desconocido y duro.
Si me hablas,
callaré y creeré en Ti
aunque tu voz destroce
mis planes y sueños.
Si quieres podarme,
me dejaré podar
aunque mi savia se desparrame
en tierra sin nombre.
Si me acrisolas al fuego,
me dejaré purificar
aunque pulverices
mis deseos y posesiones.
Si me invitas,
entraré en tu casa y en tu corazón
aunque sea pobre y mendigo.
Si me quieres contigo,
iré a donde quieras,
aunque no me gusten
leyes y obediencias.
Y si me miras con amor,
intentaré acoger tus anhelos
aunque los mimbres de mi ser
no sirvan para ello.
MONICIÓN A LA ORACIÓN
Después de haber comulgado, unámonos en oración por la misión parroquial.
ORACIÓN POR LA MISIÓN PARROQUIAL
Señor, que la misión
de la Parroquia San Vicente Ferrer
sea una manifestación de compasión y solidaridad hacia los pobres y necesitados,
acercándolos a la presencia amorosa de Dios. Que llegue a los corazones de los alejados, ofreciéndoles un camino
de retorno a la fe y la comunidad.
Que los jóvenes encuentren en esta misión
un espacio de crecimiento espiritual y personal, donde puedan descubrir su vocación
y comprometerse en la construcción
de un mundo mejor.
Que las familias sean fortalecidas en su unidad
y en su papel como cimientos de la sociedad, encontrando en la misión parroquial
un refugio de amor y apoyo en su camino de fe.
Encomendamos esta misión
al amor maternal de la Virgen María,
quien siempre intercede por nosotros
ante su Hijo, Jesús.
Que su ternura y guía nos acompañen
en cada paso de este camino.
Asimismo, confiamos en la intercesión
de San Vicente Ferrer,
patrón de nuestra parroquia,
para que su ejemplo de servicio y su devoción
nos inspiren a llevar a cabo
nuestra misión parroquial
con amor y entrega, para la gloria de Dios
y el bienestar de nuestra comunidad.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
AVISOS PARROQUIALES
El próximo 01 de febrero es primer domingo de mes; los invitamos a traer alimentos no perecederos para las despensas de los más pobres.
Continuamos en el tiempo del diezmo
Revista desde la fe
Invitación a los jóvenes para la Mi100
De pie
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que al experimentar el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este don tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
RITO DE CONCLUSIÓN
El Señor esté con ustedes
Y con tu espíritu
BENDICIÓN SOLEMNE
Señor Dios, da en abundancia a tus fieles la gracia celestial, para que te alaben con los labios, con el alma y también con la vida, y ya que es un don tuyo todo lo que somos, que sea también tuyo lo que vivamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo † y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
Amén
MOTIVACIÓN A LA SALIDA
Las lecturas de hoy nos han exhortado a la conversión. Vayamos al mundo a dar signos de la transformación que Dios va haciendo en nuestra vida.
En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.
Demos gracias a Dios.
CANTO DE SALIDA
Estrofa 1
Si no soy capaz de dar mi vida por amor.
Si no puedo yo entregarle todo a los demás.
Si al abrir los labios no predico la verdad.
Soy hoja en el viento, nada soy.
Estrofa 2
Si no puedo amar más que a mi pobre corazón.
Si no entiendo en pleno la palabra caridad.
Si cuando he caído no hago nada por cambiar.
Soy grano de arena, nada soy.
Coro
Tú me transformas, Señor, a cada instante,
por ti yo puedo cambiar para salvarme,
dame tu mano y verás dame esperanza,
como la lluvia a la flor tu me haces falta,
sólo con Dios ya lo ves,
tengo un nuevo corazón.
Tú tienes tantas formas de amar.
Tú tienes tantas formas de amar.
VABAJANDO
Es como un río, es la lluvia,
es un soplo, es como un fuego,
es el Espíritu de Dios que quiere actuar.
¡ Ay Va bajando, va cayendo,
va soplando, va ardiendo,
es el Espíritu de Dios que está aquí (2)
Bajando en Tí, Cayendo en Tí,
Soplando en Tí, Ardiendo en Tí.
COMO LAS ÁGUILAS
Los que esperan, los que esperan en Jesús
los que esperan, los que esperan en Jesús,
como las aguilas, como las aguilas
sus alas levanraran.
Caminaran y no se cansaran,
y correran, no se fatigarán
nuevas fuerzas tendrán, nuevas fuerzas tendrán
los que esperan los que esperan en Jesús