Parroquia de San Vicente Ferrer
V Vicaría Episcopal "San Pedro Apostol"
Arquidiócesis Primada de México
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XIX Domingo Ordinario

09 de agosto de 2026
XIX Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos, nos reunimos para celebrar la Eucaristía en este XIX Domingo del Tiempo Ordinario. En medio de las dificultades y tempestades de la vida, el Señor se hace presente para fortalecer nuestra fe y repetirnos: “No tengan miedo, soy yo”. Participemos con alegría y confianza en esta celebración. De pié por favor y, a una voz, proclamemos la antífona y el canto de entrada
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 73, 20. 19. 22. 23
Acuérdate, Señor, de tu alianza; no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
@Que el Dios del amor y de la paz" por quien fuimos llamados y congregados, los acompañe y permanezca siempre con cada uno de ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos, como Pedro en medio de la tormenta, también nosotros hemos experimentado el miedo, la duda y la falta de confianza en el Señor. Antes de celebrar estos santos misterios, reconozcamos humildemente nuestros pecados.

Señor Jesús, que vienes a nuestro encuentro en medio de las tormentas de la vida y nos dices: «No tengan miedo».

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo Jesús, que nos llamas a caminar hacia ti y fortaleces nuestra fe cuando vacila.

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor Jesús, que extiendes tu mano misericordiosa cuando nos hundimos por causa de nuestras dudas y pecados.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
SEÑOR TEN PIEDAD

GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
En la primera lectura, el profeta Elías descubre que Dios no se manifiesta en el huracán, el terremoto o el fuego, sino en el susurro de una brisa suave. Abramos nuestro corazón para reconocer la presencia de Dios en el silencio y en la sencillez de cada día. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Del primer libro de los Reyes 19, 9. 11-13

Al llegar al monte de Dios, el Horeb, el profeta Elías entró en una cueva y permaneció allí. El Señor le dijo: «Sal de la cueva y quédate en el monte para ver al Señor, porque el Señor va a pasar".

Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado, que partía las montañas y resquebrajaba las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo después un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la cueva.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmista proclamemos nuestra confianza en el Señor, que viene a traer la paz y la salvación a su pueblo. Respondamos con fe:
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 85
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Escucharé las palabras del Señor,
palabras de paz para su pueblo santo.
Está ya cerca nuestra salvación
y la gloria del Señor habitará en la tierra.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

La misericordia y la verdad se encontraron,
la justicia y la paz se besaron;
la fidelidad brotó en la tierra
y la justicia vino del cielo.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia le abrirá camino al Señor
e irá siguiendo sus pisadas.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
San Pablo nos muestra la profundidad de su amor por sus hermanos y el dolor que siente por aquellos que aún no han acogido plenamente a Cristo. Escuchemos este llamado a amar y a preocuparnos por la salvación de los demás.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 9, 1-5

Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón.

Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne, nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Αmén.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
En el Evangelio veremos a Jesús caminando sobre las aguas y tendiendo su mano a Pedro cuando comienza a hundirse. Escuchemos con atención esta invitación a confiar en el Señor aun cuando las pruebas parezcan superar nuestras fuerzas
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 129, 5
Aleluya, Aleluya
Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!". Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".

Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!" Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA
Aprender a creer desde la duda

No es fácil responder con sinceridad a esa pregunta que Jesús hace a Pedro en el momento mismo en que lo salva de las aguas: «¿Por qué has dudado?». A veces, las más hondas convicciones se nos desvanecen y los ojos del alma se nos turban sin saber exactamente por qué. Principios aceptados hasta entonces como inconmovibles comienzan a tambalearse. Y se despierta en nosotros la tentación de abandonarlo todo sin reconstruir nada nuevo.

Otras veces, el misterio de Dios se nos hace abrumador. La última palabra sobre mi vida se me escapa y es duro abandonarme al misterio: mi razón sigue buscando insatisfecha una luz clara y apodíctica que no encuentra ni podrá jamás encontrar.

No pocas veces la superficialidad y ligereza de nuestra vida cotidiana y el culto secreto a tantos ídolos nos sumergen en largas crisis de indiferencia y escepticismo interior, con la sensación de haber perdido realmente a Dios. Con frecuencia es nuestro propio pecado el que quebranta nuestra fe, pues esta decae y se debilita cuando nos alejamos de Dios. Si somos sinceros, hemos de confesar que hay una distancia enorme entre el creyente que profesamos ser y el creyente que somos en realidad. ¿Qué hacer al constatar en nosotros una fe a veces tan frágil y vacilante?

Lo primero, no desesperar ni asustarnos al descubrir en nosotros dudas y vacilaciones. La búsqueda de Dios se vive casi siempre en la inseguridad, la oscuridad y el riesgo. A Dios se le busca «a tientas». Y no hemos de olvidar que muchas veces «la fe genuina solo puede aparecer como duda superada» (Ladislao Boros).

Lo importante es aceptar el misterio de Dios con el corazón abierto. Nuestra fe depende de la verdad de nuestra relación con él. Y no hace falta esperar a que nuestros interrogantes y dudas se resuelvan para vivir en verdad ante ese Padre.

Por eso lo importante es saber gritar como Pedro: «Señor, sálvame». Saber levantar hacia Dios nuestras manos vacías, no solo como gesto de súplica, sino también de entrega confiada de alguien que se sabe pequeño, ignorante y necesitado de salvación. No olvidemos que la fe es «caminar sobre agua», pero con la posibilidad de encontrar siempre esa mano que nos salva cuando comenzamos a hundirnos.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO - CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, confiando en el Señor que viene a nuestro encuentro en medio de las tormentas de la vida, presentemos nuestras súplicas: Señor, escucha nuestra oración.

Señor, escucha nuestra oración.

Señor, escucha nuestra oración.

• Por la Iglesia, para que anuncie con valentía el Evangelio y sea signo de esperanza para quienes viven momentos de dificultad. Roguemos al Señor.

Señor, escucha nuestra oración.

• Por el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que fortalezcan la fe del pueblo de Dios con su testimonio y servicio. Roguemos al Señor.

Señor, escucha nuestra oración.

• Por los gobernantes y responsables de las naciones, para que trabajen por la paz, la justicia y el bien común. Roguemos al Señor.

Señor, escucha nuestra oración.

• Por quienes atraviesan situaciones de sufrimiento, enfermedad, pobreza o soledad, para que experimenten la cercanía y el consuelo del Señor. Roguemos al Señor.

Señor, escucha nuestra oración.

• Por los jóvenes y las familias, para que crezcan en la confianza en Dios y encuentren en Él la fuerza para superar las dificultades. Roguemos al Señor.

Señor, escucha nuestra oración.

• Por nuestra comunidad parroquial, para que, aun en medio de las pruebas, mantenga firme su fe y proclame con Pedro: «Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios». Roguemos al Señor.

Señor, escucha nuestra oración.

Acoge, Padre bueno, las oraciones que te presentamos con fe y confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
«El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto», hemos proclamado en el salmo de hoy. De ese fruto de la tierra hemos obtenido el vino y el pan que hoy llevamos al altar. Cantemos.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra salvación.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PLEGARIA EUCARÍSTICA: Sálvame, Señor

Te agradecemos que te hayas revelado en Jesús, el mejor guía para llegar hasta Ti. Optamos por Jesús, porque tiene palabras de vida eterna, porque nos alegran y entusiasman sus buenas noticias, sabernos hijos tuyos queridos y el mensaje de que es posible otro mundo más humano.

Nos convence Jesús que pasó por la vida haciendo el bien y predicando el amor fraterno, respaldando con buenos hechos sus buenas palabras. Nos admira Jesús, que vivió en continua relación contigo, oración que tradujo en una intensa vida de servicio.

Gracias, Padre santo, por el ejemplo maravilloso de Jesús cuya entrega hasta la muerte ahora rememoramos.

SANTO

Te bendecimos, Padre de bondad, porque no abandonas a tus hijos cuando arrecian los vientos contrarios y la noche parece más fuerte que la esperanza. Tú conoces nuestras tormentas: los miedos que paralizan, las dudas que oscurecen el corazón, las pruebas que hacen vacilar nuestra fe.

Y cuando creemos estar solos, nos envías a tu Hijo Jesús, que viene hacia nosotros caminando sobre las aguas, mostrándonos que ningún abismo es más fuerte que tu amor, ninguna oscuridad más poderosa que tu presencia, ninguna tempestad capaz de separarnos de ti.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso, Padre, te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan, para nosotros, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Te damos gracias por Pedro, porque en su fragilidad reconocemos la nuestra. También nosotros deseamos caminar hacia ti; también nosotros damos pasos generosos y, al mismo tiempo, dejamos que el miedo nos domine. comenzó a hundirse; cuando volvió su mirada al Señor, encontró una mano tendida para salvarlo.

Por eso te alabamos, porque tu misericordia es más grande que nuestras dudas, porque tu paciencia supera nuestras inseguridades, y porque siempre escuchas el grito humilde de quien te dice: "Señor, sálvame". Ponemos en tus manos alPapa León, a nuestro Obispo Carlos, a todos los Obispos, presbíteros y diáconos, guíalos por tu misericordia.

Gracias, Padre, porque en cada Eucaristía tu Hijo vuelve a extendernos la mano. Él fortalece nuestra fe vacilante, nos levanta de nuestras caídas y nos reúne en la barca de la Iglesia para conducirnos hacia la paz de tu Reino y en compañía de todos los que ya murieron y descansan en tu paz.

Haz que aprendamos a confiar más en tu palabra que en nuestros temores, más en tu presencia que en las amenazas del mundo, para que un día, con el ejemplo de la Virgen María, Madre de tu Hijo, de San José su esposo, de los apóstoles, de los mártires y de todos los santos proclamemos para siempre: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 6, 51

El pan que yo les daré, es mi carne para la vida del mundo, dice el Señor.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN


 


 


 


 


 


 

REFLEXIÓN

Después de haber comulgado reflexionemos, a una voz, con la siguiente oración.

“¡Sálvame, Señor, que me hundo!” Señor Jesús, hoy vengo ante Ti con humildad y confianza,
reconociendo que muchas veces las preocupaciones,
los problemas y las dificultades de la vida
me hacen sentir como si me estuviera hundiendo
en medio de la tormenta.
Cuando el miedo invade mi corazón
y mis fuerzas parecen desaparecer,
extiende hacia mí tu mano salvadora.
No permitas que la duda me aparte de Ti,
sino ayúdame a mantener mi mirada fija
en tu amor y en tu poder.

¡Sálvame, Señor, que me hundo!
Sostén mi fe cuando vacile,
fortalece mi espíritu cuando me sienta débil
y llena mi alma de esperanza cuando todo parezca oscuro.
Hazme recordar que nunca camino solo,
porque Tú estás a mi lado en cada momento,
guiando mis pasos y calmando las tempestades de mi vida.

En tus manos pongo mis cargas, mis angustias y mis sueños,
confiando plenamente en que tu amor
es más grande que cualquier dificultad.
Amén.

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Retiro de Escoge, para adultos solteros y, bien y mal casados. Del 18 al 20 de septiembre. Casa San José Obrero, Carola. Av. Central 401. Junto a la alcaldía Álvaro Obregón.
  • Inscripciones para los niños que se inician en la formación cristiana hacia la comunión y la confirmación.
  • De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    La comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salven y nos confirmen en la luz de tu verdad.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Con la certeza de que Dios siempre viene en nuestro auxilio, nos retiramos a nuestros hogares. Les esperamos aquí el próximo domingo.

    En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #62 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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