Parroquia de San Vicente Ferrer
V Vicaría Episcopal "San Pedro Apostol"
Arquidiócesis Primada de México
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XVII Domingo Ordinario

26 de julio de 2026
XVII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y hermanas: hoy el Señor nos invita a descubrir el verdadero tesoro de nuestra vida: su Reino, escondido en lo sencillo, en la Palabra, en la Eucaristía y en el hermano que necesita de nosotros. Como quien encuentra una perla de gran valor, vengamos con alegría a esta celebración, dispuestos a dejar aquello que nos impide seguir a Cristo con un corazón libre y generoso. Digamos a una voz la antífona y el canto de entrada.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 67, 6. 7. 36
Dios habita en su santuario; él nos hace habitar juntos en su casa; es la fuerza y el poder de su pueblo.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos, antes de celebrar estos sagrados misterios, reconozcamos que muchas veces hemos buscado tesoros pasajeros y hemos dejado de valorar la perla preciosa del Reino, que es Jesucristo. Pidamos perdón con humildad.

Tú, Señor, eres el tesoro escondido que da sentido y alegría a nuestra vida; perdona cuando te hemos cambiado por riquezas pasajeras:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú, Cristo, eres la perla preciosa por la que vale la pena dejarlo todo; perdona nuestra tibieza, nuestra comodidad y nuestra falta de decisión para seguirte:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú, Señor, nos llamas a descubrir tu Reino en los pobres, en los sencillos y en las obras de misericordia; perdona cuando hemos cerrado el corazón al hermano necesitado:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
SEÑOR TEN PIEDAD

GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, protector de los que en ti confían, sin ti, nada es fuerte, ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros, que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
En la primera lectura escucharemos cómo Salomón no pide riquezas ni poder, sino un corazón sabio para gobernar al pueblo de Dios. Su petición nos enseña que la verdadera sabiduría consiste en buscar primero lo que agrada al Señor y en elegir aquello que conduce a la vida. Escuchemos con atención.
PRIMERA LECTURA
Del primer libro de los Reyes 3, 5-13

En aquellos días. el Señor se le apareció al rey Salomón en sueños y le dijo: "Salomón, pídeme lo que quieras, y yo te lo daré".

Salomón le respondió: "Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?".

Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: "Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Para quien ha descubierto el tesoro de Dios, sus mandamientos valen más que el oro y la plata. Respondamos con fe.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 118
Yo amo, Señor, tus mandamientos
Yo amo, Señor, tus mandamientos

A mí, Señor, lo que me toca
es cumplir tus preceptos.
Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata.

Yo amo, Señor, tus mandamientos.

Señor, que tu amor me consuele,
conforme a las promesas que me has hecho.
Muéstrame tu ternura y viviré,
porque en tu ley he puesto mi contento.

Yo amo, Señor, tus mandamientos.

Amo, Señor, tus mandamientos
más que el oro purísimo:
por eso tus preceptos son mi guía
y odio toda mentira.

Yo amo, Señor, tus mandamientos.

Tus preceptos, Señor, son admirables,
por eso yo los sigo.
La explicación de tu palabra da luz
y entendimiento a los sencillos.

Yo amo, Señor, tus mandamientos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
San Pablo nos recuerda que Dios conduce todas las cosas para bien de quienes lo aman. Él nos ha llamado a reproducir en nuestra vida la imagen de su Hijo. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-30

Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador. En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
En el Evangelio, Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido y con una perla de gran valor. Quien lo encuentra descubre que nada vale más que Dios y que vale la pena entregar todo por Él. De pie, aclamemos con alegría a Cristo, Palabra viva del Padre.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 25
Aleluya, Aleluya
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-52
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.

También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?". Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA
Buscar a Dios

Los estudios sociológicos dicen que la crisis religiosa se va deslizando en Europa hacia una «indiferencia» cada vez mayor. Una indiferencia tranquila, ajena a todo planteamiento sobre Dios. Sin embargo, son cada vez más los que, movidos por una cierta «nostalgia de Dios», sienten la necesidad de buscar «algo diferente», una manera nueva de creer en él. ¿Cómo buscar a Dios?

Sin duda, cada uno ha de partir de su propia experiencia. No hay que copiar a otros. No hay que hacer nada forzado ni postizo. Cada uno conoce sus propios deseos y miserias, sus vacíos y sus miedos. Cada uno sabe su «necesidad» de Dios. Su voz no calla nunca. No grita con los labios, pero nos susurra al corazón.

Por eso precisamente no basta buscar a Dios por fuera: en los libros, las discusiones o el debate. Una cosa es «discutir de religión» y otra muy distinta buscar a Dios con sincero corazón. Uno mismo se da cuenta cuándo está huyendo de Dios y cuándo lo está buscando de verdad. San Agustín decía así: «No te desparrames. Concéntrate en tu intimidad. La verdad reside en el hombre interior».

Buscar a Dios exige esfuerzo, pero encontrarse con él no es nunca resultado de un voluntarismo fanático ni de una ascesis crispada. Dios es un regalo, y lo importante es acogerlo con «simplicidad de alma». Recordemos la reflexión de la vieja priora en el Diálogo de carmelitas de Georges Bernanos: «Una vez salidos de la infancia, hay que sufrir mucho para volver a ella, como solo después de una larga noche vuelve a aparecer de nuevo la aurora. ¿He vuelto yo a ser de nuevo niño?».

No es lo más acertado buscar a Dios apoyándonos solo en las propias intuiciones. Hay muchas formas de engañarse o de andar dando vueltas sobre uno mismo, sobre nuestros sentimientos e ideas. Por eso es mejor compartir y contrastar la propia experiencia con alguien que nos pueda guiar desde su vivencia de Dios. Ese mutuo compartir puede ser el mejor estímulo para seguir buscándolo.

En su parábola del «tesoro escondido en el campo», Jesús habla del hombre que, «lleno de alegría», vende todo lo que tiene por hacerse con el tesoro. Buscar a Dios no produce tristeza ni amargura; al contrario, genera alegría y paz, porque la persona comienza a descubrir dónde está la verdadera felicidad. Recordemos a san Agustín: «Solo lo que hace bueno al hombre puede hacerlo feliz».

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO - CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos y hermanas, Dios nos ha revelado en Jesucristo el tesoro escondido y la perla preciosa del Reino. Con un corazón humilde y confiado, pidamos al Padre que nos conceda sabiduría para elegir siempre lo que vale de verdad. Oremos juntos:

Venga a nosotros tu Reino.

Venga a nosotros tu Reino.

• Por la Iglesia, para que anuncie con alegría a Jesucristo como el verdadero tesoro de la humanidad y ayude a todos a descubrir la belleza del Reino de Dios.

Venga a nosotros tu Reino.

• Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y agentes de pastoral, para que vivan con sencillez y entrega su misión, mostrando con su vida que Cristo vale más que todo.

Venga a nosotros tu Reino.

• Por quienes gobiernan las naciones, para que, como Salomón, pidan a Dios sabiduría y trabajen por la justicia, la paz y el bien de los más pobres.

Venga a nosotros tu Reino.

• Por los pobres, enfermos, migrantes, encarcelados, solos y afligidos, para que encuentren en la comunidad cristiana una presencia cercana, misericordiosa y fraterna.

Venga a nosotros tu Reino.

• Por todos nosotros, para que no pongamos el corazón en riquezas pasajeras, sino en Jesucristo, perla preciosa, y expresemos nuestra fe en obras concretas de misericordia.

Venga a nosotros tu Reino.

• Por nuestros difuntos, para que el Señor los reciba en su Reino y les conceda contemplar para siempre el tesoro de su rostro.

Venga a nosotros tu Reino.

Padre bueno, escucha nuestras súplicas y danos un corazón libre, sabio y generoso, capaz de reconocer en tu Hijo Jesucristo el tesoro que da sentido a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Ahora llevemos con humildad nuestros dones al altar, y con ellas, las súplicas de los más desprotegidos de nuestra sociedad.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que por tu generosidad te presentamos, para que, por el poder de tu gracia, estos sagrados misterios santifiquen toda nuestra vida y nos conduzcan a la felicidad eterna.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PLEGARIA EUCARÍSTICA: El tesoro escondido

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Dios de bondad y fuente de toda sabiduría, porque en Jesucristo, tu Hijo amado, nos has revelado el Reino como tesoro escondido y como perla preciosa que llena de alegría a quien la encuentra.

Tú nos enseñas que nada vale más que tu amor, que ninguna riqueza supera la gracia de vivir en tu presencia, y que quien descubre tu Reino aprende a dejarlo todo para ganar la vida verdadera. Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, proclamamos con alegría el himno de tu gloria:

SANTO

Santo eres en verdad, Padre, y digno de alabanza, porque nunca dejas de buscar a tus hijos. Cuando estábamos dispersos y confundidos, nos enviaste a tu Hijo para mostrarnos el campo de tu Reino, donde está escondido el tesoro de la vida eterna.

Él vino pobre y humilde, cercano a los pequeños, y nos enseñó que la verdadera riqueza consiste en amar y servir.

Consagración del Pan y el Vino

Por tu infinita misericordia, Padre eterno, te suplicamos que derrames sobre estas ofrendas, el poder de tu Santo Espíritu, para que se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo Señor nuestro.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte. Señor, hasta que vuelvas.

Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de nuestra redención, recordamos a Cristo, tesoro escondido entregado por nosotros, perla preciosa hallada en la cruz y glorificada en la resurrección. Te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia. Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Haz de tu Iglesia un pueblo que, lleno de alegría, lo deje todo por el Evangelio y se entregue al servicio de los pobres.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; llévala a su perfección por la caridad, junto con el Papa León, nuestro Obispo Carlos, sus Obispos auxiliares, los presbíteros, diáconos y todo tu pueblo santo. Que María, la Virgen Madre, mujer del sí y arca de la nueva alianza, interceda por nosotros para que guardemos en el corazón el tesoro de tu Palabra.

Que san José, los apóstoles, los mártires y todos los santos, que supieron reconocer en Cristo la perla de gran valor, nos acompañen con su ejemplo e intercesión hasta que podamos compartir con ellos la plenitud de tu Reino. Acuérdate también de nuestros hermanos difuntos, a quienes llamaste de este mundo a tu presencia; concédeles contemplar para siempre el tesoro de tu rostro y gozar de la perla luminosa de tu gloria.

Y a nosotros, peregrinos en la fe, danos un corazón sabio y decidido, para elegir siempre a Cristo sobre todas las cosas y vivir como testigos alegres de su Reino.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Compartamos un cordial saludo de paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 102, 2

Bendice alma mía al Señor, y no te olvides de tus beneficios.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN


 


 


 


 


 


 

REFLEXIÓN

Unámonos en oración y a una voz exclamemos:

Señor Jesús, tesoro escondido y perla preciosa,
abre nuestros ojos para reconocerte
como el mayor bien de nuestra vida.
Danos un corazón libre y generoso,
capaz de dejarlo todo por ti:
egoísmos, comodidades, indiferencias
y seguridades falsas.
Que la alegría de haberte encontrado
se convierta en amor concreto:
pan para el hambriento, consuelo para el triste,
perdón para quien nos ofende,
compañía para el solo, acogida para el pobre
y servicio para el que sufre.
Haz que nuestras obras de misericordia
sean el lenguaje vivo de nuestra fe,
para que todos descubran en nosotros
la luz de tu Reino. Amén.

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • El próximo 02 de agosto es primer domingo de mes; los invitamos a traer alimentos no perecederos para las despensas de los más pobres.
  • Revista Desde la Fe
  • De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Habiendo recibido, Señor, el sacramento celestial, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo, concédenos que este don, que él mismo nos dio con tan inefable amor, nos aproveche para nuestra salvación eterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Vayamos a hacer vida lo que aquí hemos celebrado.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #62 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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